martes, 25 de octubre de 2011

After such pleasures

After such pleasures




Esta noche, buscando tu boca en otra boca,

casi creyéndolo, porque así de ciego es este río

que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados,

qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor

sabiendo que el placer es ese esclavo innoble

que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.



Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar

ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas ni

esperanza.

Solo en mi casa abierta sobre el puerto

otra vez empezar a quererte,

otra vez encontrarte en el café de la mañana

sin que tanta cosa irrenunciable

hubiera sucedido.

Y no tener que acordarme de este olvido que sube

para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos

y no dejarme más que una ventana sin estrellas.


After such pleasures




Esta noche, buscando tu boca en otra boca,

casi creyéndolo, porque así de ciego es este río

que me tira en mujer y me sumerge entre sus párpados,

qué tristeza nadar al fin hacia la orilla del sopor

sabiendo que el placer es ese esclavo innoble

que acepta las monedas falsas, las circula sonriendo.



Olvidada pureza, cómo quisiera rescatar

ese dolor de Buenos Aires, esa espera sin pausas ni

esperanza.

Solo en mi casa abierta sobre el puerto

otra vez empezar a quererte,

otra vez encontrarte en el café de la mañana

sin que tanta cosa irrenunciable

hubiera sucedido.

Y no tener que acordarme de este olvido que sube

para nada, para borrar del pizarrón tus muñequitos

y no dejarme más que una ventana sin estrellas.


domingo, 4 de septiembre de 2011

Verano Fatal



Verano, verano que no parece verano. Verano con frío y cielos divididos, una linea azul parecida a un río de agua clara en medio del firmamento, casi perfecta. A los costados inmensas nubes grises y gordas de moléculas de hidrógeno y oxigeno, esperando para descargarse sobre una ciudad tapizada de edificios altos e imponentes y  de árboles secos a lo largo de las aceras. Ahora que lo pienso... si, era invierno. Fatal, y no, no quiero ese sentido negativo y obscuro, si no aquello que lo define como inevitable, regido y determinado solamente por el destino. Fue un verano fatal, y me hace feliz saber que aun cuando quisiera no podría cambiarlo jamas.

Prietto Viaja Al Cosmos Con Mariano - Verano Fatal 

"Los dias,duraban años entre tus ojos y el mar
Las noches,duraban siglos entre tus gritos y el bar

Fue un verano fatal con las resacas y borracheras
En medio de esta guerra que era vivir así.

Yo me enamore de vos
Yo me enamore de vos

Otro día se fue, pareciera que fueran muchos mas.
En medio de todo este caos del mar,del bar
de tu mirada.

Son cosas que guardo en la almohada antes de dormir
Consuelos para el día en que no quiera estar vivo.

Los dias,duraban años entre tus ojos y el mar
Las noches,duraban siglos entre tus gritos y el bar

Fue un verano fatal con las resacas y borracheras
En medio de esta guerra que era vivir así.

Yo me enamore de vos
Yo me enamore de vos..."


sábado, 3 de septiembre de 2011

Es necesario que me calme y me resigne. Dejar de escribir aquí y pasar por alto las vicisitudes de la vida o aprender a vivir con ésta dermatitis esperando la aparición de nuevos padecimientos. Terminar haciendo parte de mi vida diaria aquella frase tan fatalista "De algo me he de morir". 

No, la verdad que no me va.

Buen truco el mío! Cubrir la entrada anterior con una nueva y más absurda, cuando sería mucho más sencillo borrarla, pero no, yo prefiero enterrar al muerto con un brazo afuera, como deseando por dentro (y de manera un tanto evidente) que lo encuentren. 

viernes, 2 de septiembre de 2011

Conozco una persona que sería perfecta para ti. Sé de su existencia. Te acompañaría a dar largas caminatas y tomar mil fotografías. Te tomaría de la mano sin pensarlo y sus botas no tropezarían a cada paso. Te enseñaría a utilizar photoshop y escucharía esa música con la misma pasión que yo. No tendría miedo de tomar la guitarra y cantarte su canción. Soportaría los fríos de la madrugada sin hacer comparaciones con ciudades más templadas. No se enfermaría por salir desabrigada. Sin duda  alguna disfrutarías de su ligereza y tendrías tiempo para conversar y fortalecer los cimientos de cada sentimiento.

Y ahí está ella, a tres metros de ti, esperando que aparezcas frente a su puerta, que se crucen sus destinos en alguna avenida del centro de la ciudad o sus miradas una tarde en alguna librería. Tantos caminos y calles y bares y cines y teatros para encontrarse, tanto tiempo y tan poca distancia. Ahí está ella, a tres escasos metros de ti, esperando con discos e historias, con fotografías y caricias y yo, yo no estoy ahí.

♥Musique♥